Qué es deficit de naturaleza

¡Hola!

Me llamo Ana y tengo la cabeza llena de pájaros; de flores silvestres; de charcas vivas llenas de ranas cantarinas; de noches estrelladas mecidas por el canto de los cárabos; de pies mojados con sal y arena; de aromáticas higueras; de bosques otoñales…

Soy periodista ambiental y ofrezco charlas y talleres con los que pretendo ayudar a combatir el déficit de naturaleza al que nos aboca en muchas ocasiones el ritmo de vida actual, alegándonos del bienestar físico y mental.

siente. Piensa. actúa.

Os cuento cómo he llegado hasta aquí:

Pertenezco a una generación en la que los niños de barrio todavía jugábamos en la calle, pisando barro y tirándonos piedras. Y Félix Rodríguez de la Fuente nos descubría cada semana las maravillas de la fauna ibérica. Una buena parte de los fines de semana eran para salir al campo: de paseo o acampada libre. Con 12 años mis padres compraron una casa en un pueblo, lo que aseguró que los fines de semana, puentes y vacaciones pudiera estar al aire libre.

Aunque mi padre siempre pensaba que era una chica de ciencias, yo lo que quería era escribir. Estudié Periodismo y creo que es una de las profesiones más bonitas que se pueden ejercer, siempre que puedas dedicarte a los temas que te apasionen. Por ese motivo hace 14 años comencé a especializarme en temas ambientales. Por entonces trabajaba en El Adelanto de Salamanca. Cuando nació Victoria propuse a la dirección del diario la creación de una sección semanal titulada Naturalia, de la que fui responsable hasta casi el cierre del periódico. 

También me ocupé de esos temas en El Día de Salamanca, un precioso dominical que sólo duró dos años.

Como no sólo de periodismo impreso vive la mujer, he trabajado para la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Castilla y León (CAVECAL), la Federación de Asociaciones de Vecinos de Salamanca (FEVESA) y otros colectivos (vecinales y sociales) impartiendo charlas de consumo responsable, talleres de educación ambiental y dirigiendo el programa Hogares Verdes. También colaboro frecuentemente con la Fundación Tormes-EB donde, entre otras cosas, codirigí el Seminario de Comunicación Ambiental Naturalia 2.0 en 2018.

He inculcado a mis dos hijos el amor y respeto por la naturaleza y estoy orgullosa de cómo eso y pasar el tiempo con ellos en el campo ha moldeado sus personalidades.

Ahora deseo seguir sembrando esa semilla de pasión por el ambiente por todos los medios a mi alcance. Con información y con emoción.

Uno de los pilares de este proyecto es mi canal de YouTube, Déficit de Naturaleza. Victoria, mi hija, participa en la aventura. Pero cuento en algunos momentos con las apariciones estelares del resto de la familia o su colaboración tras las cámaras, jejeje.  

En Instagram publico imágenes con las que intento despertar las ganas de vivir en contacto con la naturaleza de manera habitual.

Todo esto estaría incompleto sin mi blog, para aportar un poco más de profundidad a algunos temas, pero sin abrumarte con un lenguaje científico elevado. Quiero que te interese lo que lees, no que necesites un diccionario para hacerlo.

Con este mismo enfoque ofrezco mis servicios como comunicadora, redactora y talleres lúdicos.

Como no puedo tener las manos quietas, también te muestro las cosas que creo. La mayoría está elaborada con materiales encontrados y reciclados y todas inspiradas de alguna forma en la naturaleza. Si te interesan, puedes adquirirlas o quizás prefieres hacer un encargo personalizado.

Y poco más te puedo decir de mí. Colecciono cactus, me encanta aprender cada día cosas nuevas y vivo a caballo entre un pueblo con menos de 100 habitantes y un barrio de la periferia de Salamanca.

Me gustaría que me siguieras en este camino para evitar una vida con déficit de naturaleza.